¿CUÁNDO VA A SER MI HIJ@ PROFESIONAL DEL TENIS?


Cuando un niñ@ viene a la escuela de tenis porque quiere jugar al tenis, uno de nuestros principales papeles como entrenadores es que quieran seguir jugando. Para ello, tenemos muchos frentes abiertos: los grupos, los horarios, los niveles, los objetivos de cada niño, el grado de satisfacción y motivación cuando acaba una sesión y, sin lugar a dudas, LOS PADRES.

Los padres tienen un papel fundamental en el desarrollo de un niñ@ que quiere jugar al tenis. No voy a decir tenista, porque me parece que darles esa denominación tan profesional en edades tan tempranas es un auténtico error.

Uno de los errores más comunes que se cometen cuando decides que tu hijo tiene que jugar al tenis es, volcar sobre ellos lo que cada uno hubiéramos querido conseguir jugando nosotros mismos. Así empieza la batalla más dura para los pequeños jugadores. Horas de entreno desmedidas, jugar torneos sin ningún tipo de control, entrenamientos con los padres mismos o con otros jugadores@s que están en la misma situación, nada de cumpleaños ni de días de descanso, solo existe el tenis. Todos sabéis casos de tenistas profesionales, números unos del mundo que han sufrido un auténtico calvario hasta llegar donde llegaron.

Cuando un chic@ decide que quiere jugar más tiempo al tenis, deberíamos preguntarnos cuál es la motivación que le empuja a esa decisión. Ser igual que sus hermanos mayores, querer ser profesional, la fama, ser ¨Nadal¨, el dinero, los viajes, que sus padres estén orgullosos de ellos…etc.

Siguiente paso sería elegir un entrenador que tenga los conocimientos adecuados a cada etapa y sobre todo que tenga toda la confianza del jugador y de los propios padres. Los padres deberían hablar y explicar al entrenador cuáles son sus objetivos, al igual que el entrenador debería explicarles la filosofía de entrenamiento para que esto no interfiera negativamente en el jugador.

Un paso más sería establecer las metas a corto, medio y largo plazo. Establecer objetivos para cada partido, analizar cada partido con el niñ@ después de jugarlo, tener una disciplina y organización serían otros aspectos fundamentales en la formación.

Para los entrenadores una de nuestras principales fuentes de ¨estrés¨ es el trabajo con los padres y, muchas veces, es causa de abandono de la profesión.

Hay padres muy involucrados que están, todos los días en los entrenamientos, que analizan los partidos, apuntan las estadísticas, deciden cuando deben hacer el trabajo físico los chicos o incluso están permanentemente ¨vigilando¨ las horas que entrena su hijo y lo que hace en esas horas; los hay demasiado negativos, creyendo que su hijo nunca evoluciona y que nunca va a ganar nada con lo que ello implica en el trabajo del entrenador; otros son difíciles porque creen que saben más que el propio entrenador y aplican sus propias teorías con sus hijos dificultando el trabajo que se está realizando con el chico o chica. Y los hay que se involucran lo justo, que apoyan a sus hijos como padres cuando los resultados no acompañan, que confían en el trabajo del entrenador y que hacen su papel de padres.

En definitiva, si tener el mejor entrenador en la etapa de formación para los niñ@s es de vital importancia para su desarrollo, el ¨educar¨ a los padres en este proceso será un duro trabajo para el entrenador que tendrá que lidiar con los entrenamientos en pista y fuera

 Los padres son necesarios y deben formar parte del equipo para ello debemos darles las pautas para tenerlos de nuestro lado y que sean un punto de apoyo para nuestr@s jugador@s.

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